Adorni pierde apoyo dentro del karinismo y un sector del Gobierno no ve mal que lo corra la oposición

“¡Sos un desagradecido! Con todo lo que hice por vos…” Al reproche que resonó en Casa Rosada se lo atribuyen a Mara Gorini, asesora de extrema confianza de Karina Milei, al cabo de un explosivo encuentro con Manuel Adorni, días atrás.

Solo su cercanía con “El Jefe” explica cómo una empleada con un contrato de locación de servicios se dirige de esa manera al sobreprotegido jefe de Gabinete y sigue en su cargo, aunque no está claro si la hermanísima conoce los pormenores ni motivos de la discusión.

Sucede que en medio de las complicaciones por sus causas y su declive político, Adorni no está convencido en avanzar con la firma de la concesión por 25 años del predio de 50 hectáreas de Tecnópolis, porque es consciente de que se le puede abrir un nuevo frente judicial. Tan espeso como los que ya tiene. Se habla de irregularidades que, de ser analizadas por jueces y fiscales con intenciones de investigar, podrían traerle más dolores de cabeza.

La licitación es de especial interés para Gorini: su pareja y socio hasta que entró en Presidencia es Marcelo Dionisio, con quien compartió directorio en Foggia Group, una de las empresas que integran el conglomerado que corre con ventaja (tal vez demasiada) para quedarse con la adjudicación del predio de Villa Martelli.

Lo que no está claro es si el reclamo de Gorini a Adorni fue político, por el empujón que la especialista en eventos le habría dado al vocero presidencial para posicionarse en la carrera por la Jefatura de Gabinete cuando Guillermo Francos empezó a caer en desgracia; ó se basó más en un tema comercial: hasta que estalló el escándalo, Foggia figuraba como uno de los clientes de la empresa Be+, de Bettina Angeletti, esposa de Adorni, y la Justicia investiga pagos por unos 50 millones de pesos.

El cortocircuito explica el complejo momento del jefe de Gabinete dentro del Gobierno y ahora, incluso, en el karinismo. Blindado por el apoyo político de Javier Milei y la cobertura interna de la secretaria general de Presidencia, Adorni se encontró días atrás con la parte más cruda de la política. Lejos del álbum de fotos que supo cosechar ni bien asumió. Nadie salió a respaldarlo luego de la entrevista en la que habló de su sugestivo incremento patrimonial.

Ni siquiera alcanzaron los llamados previos a ministros que hizo Aimé Ayelén ‘Meme’ Vázquez, su jefa de Gabinete, recordando que se trataba de un pedido de los hermanísimos. Apenas el cineasta Santiago Oría y la diputada Lilia Lemoine salieron en su defensa. El Presidente, en tanto, se limitó a retuitear un mensaje.

“Es un caradura, ni un nene de cinco años puede creer esa historia. Y además fue todo muy desprolijo, ni siquiera le contó a sus abogados que tenía archivo hablando mal del bitcoin”, bramó un alto funcionario que, al igual que la mayoría en el Gobierno, no conocía la estrategia.

De esto se habló en la última parte de la mesa política del jueves, que fue mucho más tensa de lo que se buscó transmitir con la foto de la torta de cumpleaños de Patricia Bullrich. Sobre todo luego de que, minutos después de entrar a Jefatura, los teléfonos de empezaran a sonar con la declaración que la ex ministra de Seguridad había dado hacía instantes, en la que afirmó que “esto es más que un error, esto es una omisión ética”.

Encabezada por Adorni, se reunió la mesa política y hubo festejo de cumpleaños de Patricia Bullrich.

Adorni, molesto por una nueva embestida pública de la senadora, aprovechó la ocasión para pedir contemplación. Y le dijo que respetaba las diferencias pero que “en lo posible no se hagan en público”, porque le hacían daño al Gobierno.

Bullrich no retrocedió: “El daño lo estás haciendo vos. ¡Estás rompiendo nuestro contrato de la lucha contra la casta!”, le espetó, según pudo reconstruir Clarín de distintas fuentes de la mesa.

Al respecto, el jefe de Gabinete intentó justificar su error en su patrimonio recordando que hasta el recambio de Gobierno fue “un ciudadano más” que sufrió los vaivenes de la economía generado por la política.

Karina, que observaba en silencio el contrapunto y con cierto fastidio a Bullrich, bancó a Adorni: “Es verdad, muchos argentinos tenían plata en negro”, habría dicho.

Pero, en rigor, lo que estaba en discusión era el pasado. Porque en anteriores encuentros Adorni les había jurado que tenía forma de justificar sus gastos a partir de su patrimonio forjado durante décadas en el sector privado, pero que prefería no darles detalles por tratarse de un consejo de sus abogados.

Uno de los que expuso al respecto fue Santiago Caputo: “Hubiera estado bueno saber antes todo esto, porque nos comimos 90 días de ataques al pedo”, planteó.

En efecto, otro integrante de la mesa confesó ante Clarín que Adorni no les había avisado. “Lo único que nos había dicho era que tenía todo para justificar su patrimonio. Nunca nos dijo cómo ni qué iba a hacer, sólo que era una estrategia jurídica”.

Patricia Bullrich (der) y Santiago Caputo (izq) tras la reunión de la mesa política en Casa Rosada.

La convicción de la mayoría es que la explicación del ahorro en bitcoin podría haber sido más creíble de haberse planteado el primer día de la investigación por enriquecimiento ilícito, pero que “ahora ya es tarde”. Al menos desde lo político. En lo judicial, en cambio, son más optimistas por la promesa que, según cuentan, transmitió el secretario de Justicia, Santiago Viola, en la previa al viaje de Ariel Lijo a París junto al ministro Juan Bautista Mahiques: “La Justicia se va a tomar dos meses para revisar las inconsistencias patrimoniales y después se duerme la causa”, es lo que dejan trascender.

Para ganar tiempo, la mesa política resolvió activar el Congreso. Es curioso porque las principales iniciativas están frenadas producto de que los aliados que necesita el Gobierno no se animan a acompañar proyectos en medio del Adorni-Gate y la oposición más radicalizada apura las negociaciones con los sectores más moderados para votar una moción de censura.

Al respecto hay dos bibliotecas dentro del Gobierno: quienes creen que puede ser una muestra de extrema debilidad institucional y quienes la advierten como una salida conveniente, ya que resolvería el ruido político y ubicaría a Milei como víctima de un ataque opositor inédito. Entre estos últimos están los karinistas que tienen expedientes sensibles pendientes de firma y que empiezan a verlo a Adorni más como un problema que una solución.

“No nos preocupa. Que el trabajo lo haga la oposición no estaría nada mal. Es mejor ahora que hacer campaña con Adorni el año que viene”, dice, con ironía, un integrante de la mesa político que ya se convenció que, “hasta con un procesamiento”, los Milei “no lo van a soltar”.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior